Su trabajo ha logrado valorar los recursos propios de las zonas áridas,
proponer alternativas para detener el proceso de desertificación y
mitigar los efectos de la sequía, contribuyendo a la revalorización de
la cultura ancestral falconiana, la legalización de la actividad
productiva, la conservación del cocuy como patrimonio nacional y el
otorgamiento de la segunda denominación de origen para Venezuela.
No oculta su satisfacción por haber obtenido el Premio pues lo considera como “un reconocimiento al trabajo que hacemos por el estado y la ciencia. Después de mucho trajinar, creo que llegó la hora de recibir esta distinción”.
Expresa que lo más satisfactorio será constatar la aplicación del trabajo que se ha emprendido y que otros profesionales lo sigan y “el premio más grande sería ver a la gente de las zonas áridas con una mejor calidad de vida”.
Hija, esposa y madre antes que investigadora
Para una mujer como usted, ¿Resulta difícil compartir diversos roles, además de investigadora?
Es difícil, se requiere de mucha perseverancia, fuerza de voluntad y dedicación, pero el rol más importante es el de hija, madre y esposa, eso primero que el de investigadora. Mis hijos son del campo porque hemos logrado conectarnos hacia la investigación. Ser mujer representa una tarea llena de sacrificios y lo más difícil es el papel de esposa. No es fácil ser investigadora en una sociedad donde impera el dominio masculino, aunque reconozco que en Venezuela se ha avanzado mucho en este sentido y hoy las mujeres asumen retos importantes en diversas áreas.
¿Qué dejó de hacer y quisiera retomar?
Deseaba muchas cosas, entre ellas la de cultivar amigos. He descuidado a mis amigos. Además deseo publicar otros trabajos, he publicado 37 y tengo varios estudios sin publicar pero se requiere tiempo para dedicárselo a la escritura.
¿Qué le deprime?
La injusticia, la maldad y la mentira, me ponen muy mal.
¿Qué le enorgullece?
La amistad, la preseveracia, la solidaridad y la vocación de servicio.
Al hablar sobre su formación académica, no vacila en manifestar su orgullo por la calidad de los educadores con los que se ha topado a lo largo de su fructífera carrera. “Tuve la suerte de recibir enseñanza de excelentes docentes, mi tutor de tesis me generó independencia y otra larga lista me inculcó vocación de servicio y perseverancia. Yo soy producto de las escuelas públicas de este país”, asiente emocionada.
Es profesora titular en la Universidad Nacional Experimental “Francisco de Miranda”, Jefe del Centro de Investigaciones en Ecología y Zonas Áridas (CIEZA); coordinadora de las asignaturas Ecología y Fisiología Vegetal, Programa de Ingeniería Agronómica y coordinadora de Eco-fisiología Vegetal, Postgrado en Producción en el Trópico Seco.
Miriam Díaz de Arends, cursó estudios de pregrado en Bachelor of Sciences in Botany en Northeastern University (Boston, 1974 - 1975) - University of Florida (Gainesville, Florida, USA, 1975-1979), becada por la Fundación “Gran Mariscal de Ayacucho”; Maestría en Biología, Mención Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), en Caracas, Venezuela, 1984 y doctorado en Ecología Tropical en University of Cambridge, Inglaterra, en el año 1999.
Considera a León Croizat y José María Cruxent, como los científicos que marcaron su vida, “personas exigentes pero de gran calidad humana, me formaron para la excelencia, la disciplina y el conocimiento”.
No oculta su satisfacción por haber obtenido el Premio pues lo considera como “un reconocimiento al trabajo que hacemos por el estado y la ciencia. Después de mucho trajinar, creo que llegó la hora de recibir esta distinción”.
Expresa que lo más satisfactorio será constatar la aplicación del trabajo que se ha emprendido y que otros profesionales lo sigan y “el premio más grande sería ver a la gente de las zonas áridas con una mejor calidad de vida”.
Hija, esposa y madre antes que investigadora
Para una mujer como usted, ¿Resulta difícil compartir diversos roles, además de investigadora?
Es difícil, se requiere de mucha perseverancia, fuerza de voluntad y dedicación, pero el rol más importante es el de hija, madre y esposa, eso primero que el de investigadora. Mis hijos son del campo porque hemos logrado conectarnos hacia la investigación. Ser mujer representa una tarea llena de sacrificios y lo más difícil es el papel de esposa. No es fácil ser investigadora en una sociedad donde impera el dominio masculino, aunque reconozco que en Venezuela se ha avanzado mucho en este sentido y hoy las mujeres asumen retos importantes en diversas áreas.
¿Se siente realizada?
Sí, en todos los sentidos: tengo tres hijos, un nieto y he contribuido
a la consolidación de un grupo familiar muy lindo. Siento que hemos
aportado a la generación de sistemas alternativos de producción y con
ello también creo que se han roto algunos paradigmas. Seré feliz el día
que vea a Pecaya progresar y Monte Cano protegido para siempre.¿Qué dejó de hacer y quisiera retomar?
Deseaba muchas cosas, entre ellas la de cultivar amigos. He descuidado a mis amigos. Además deseo publicar otros trabajos, he publicado 37 y tengo varios estudios sin publicar pero se requiere tiempo para dedicárselo a la escritura.
¿Qué le deprime?
La injusticia, la maldad y la mentira, me ponen muy mal.
¿Qué le enorgullece?
La amistad, la preseveracia, la solidaridad y la vocación de servicio.
Al hablar sobre su formación académica, no vacila en manifestar su orgullo por la calidad de los educadores con los que se ha topado a lo largo de su fructífera carrera. “Tuve la suerte de recibir enseñanza de excelentes docentes, mi tutor de tesis me generó independencia y otra larga lista me inculcó vocación de servicio y perseverancia. Yo soy producto de las escuelas públicas de este país”, asiente emocionada.
Es profesora titular en la Universidad Nacional Experimental “Francisco de Miranda”, Jefe del Centro de Investigaciones en Ecología y Zonas Áridas (CIEZA); coordinadora de las asignaturas Ecología y Fisiología Vegetal, Programa de Ingeniería Agronómica y coordinadora de Eco-fisiología Vegetal, Postgrado en Producción en el Trópico Seco.
Miriam Díaz de Arends, cursó estudios de pregrado en Bachelor of Sciences in Botany en Northeastern University (Boston, 1974 - 1975) - University of Florida (Gainesville, Florida, USA, 1975-1979), becada por la Fundación “Gran Mariscal de Ayacucho”; Maestría en Biología, Mención Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), en Caracas, Venezuela, 1984 y doctorado en Ecología Tropical en University of Cambridge, Inglaterra, en el año 1999.
Considera a León Croizat y José María Cruxent, como los científicos que marcaron su vida, “personas exigentes pero de gran calidad humana, me formaron para la excelencia, la disciplina y el conocimiento”.
Raúl Pérez Mencías
CNP 8974
Fecha: Miércoles, 15 de marzo de 2006
CNP 8974
Fecha: Miércoles, 15 de marzo de 2006
Ultima actualización ( Viernes 17 de Marzo de 2006 09:10 )







































